Inconmensurable

 


Inconmensurable 

Erróneamente pensé que eras mi mundo,
mi aire,
mi atmósfera,
mi gravedad,
mi centro,
mi núcleo,
mi todo.

Ahora entiendo que yo soy un universo de posibilidades,
que soy el cosmos,
penetrante y sideral,
que soy el día,
soy la noche,
soy la inconmensurabilidad.

— Ricardo M. Guerra

Sobre este poema

El poema se divide en dos movimientos claramente opuestos. En el primero, el hablante enumera lo que creyó que el otro era: mundo, aire, atmósfera, gravedad, centro, núcleo, todo. La serie avanza de lo amplio a lo más íntimo y concentrado, y el adverbio inicial, «Erróneamente», advierte desde el principio que se trata de un error.

El segundo movimiento invierte la perspectiva: ya no es el otro el que contiene al yo, sino el yo el que se descubre como «un universo de posibilidades», «el cosmos», «el día», «la noche». El vocabulario astronómico, que antes describía la dependencia, ahora describe la expansión personal.

El título resume la tesis: inconmensurable es lo que no se puede medir. Si antes el hablante medía su existencia en función de otra persona, ahora se reconoce sin medida. El poema puede leerse como una pieza de afirmación personal y conversa con «Kintsugi» y «Hoy tengo ganas de mí». Su riesgo es el tono grandilocuente del final, pero es justamente esa desmesura la que expresa el alivio de quien se ha liberado de girar en torno a otro.