Día 2

 


Día 2

Hay ausencia,
ausencia de ella en estos versos,
del brillo de sus ojos,
del fulgor imprudente de su sonrisa,
ausencia de su cuerpo,
de su sensualidad.
Hay ausencia de mí en sus pensamientos…

Yo estoy.
Yo me quedé.
Ella simplemente se fue.

— Ricardo M. Guerra


Sobre este poema

El título sitúa el poema en una cronología del duelo: es el segundo día después de una partida. Esa precisión temporal le da un tono de diario, de registro inmediato, y explica la crudeza del texto.

La palabra que lo organiza es «ausencia», repetida para enumerar lo que falta: sus ojos, «el fulgor imprudente de su sonrisa», su cuerpo, su sensualidad. El adjetivo «imprudente» es el hallazgo del poema: atribuye a la sonrisa una especie de temeridad, como si brillara demasiado o sin medir consecuencias.

El verso «Hay ausencia de mí en sus pensamientos…» cambia de dirección: ya no se trata solo de lo que falta en la vida del hablante, sino de que él falta en la mente de ella. El final cambia de ritmo con tres frases cortas y declarativas: «Yo estoy. / Yo me quedé. / Ella simplemente se fue». La sintaxis seca, sin adornos, contrasta con la enumeración anterior y deja el peso en el adverbio «simplemente», que expresa la desproporción entre lo fácil que fue irse y lo difícil que es quedarse.