Latente
Latente
Y sé que estás ahí,
enterrada en alguna parte de mí:
Estás ahí,latente.Viva.Moribunda.Tu recuerdo.Tu nombre.Y en una lágrima discreta,te echo de menos…no como antes,no a raudales,sino como quien lentamentese desintoxica de lo que amó.
Sobre este poema
«Latente» describe una presencia que no se ve, pero sigue activa. El poema empieza con una certeza íntima, «Y sé que estás ahí», y ubica al otro en una serie de lugares interiores: pensamientos, corazón, actos, sentimientos. El verbo «enterrada» anticipa una imagen de algo sepultado, pero no muerto.
El centro del texto es una sucesión de palabras aisladas: «latente. / Viva. / Moribunda.». La contradicción entre «viva» y «moribunda» muestra con economía el estado de un recuerdo que se apaga sin terminar de apagarse. Después aparecen «Tu recuerdo. / Tu nombre.», como lo único que queda.
El final es lo más logrado: el hablante extraña, pero «no como antes, / no a raudales», sino «como quien lentamente / se desintoxica de lo que amó». La metáfora de la desintoxicación es audaz: plantea el amor como una sustancia de la que el cuerpo se va liberando de a poco. A diferencia de otros poemas del sitio, aquí no hay rabia ni súplica, sino una tristeza serena que acepta el proceso.
