Doy gracias
— Jorge Luis Borges (De su poema "Fragmentos de un Evangelio Apócrifo")
ser y estar,
por disipar la
bruma del alba
con un buen café,
y en su aroma,
elevar la plegaria.
Respirar
profundo,
sentir el
amanecer
Y tener la
dicha de un día más…
Sobre este poema
El poema dialoga abiertamente con Jorge Luis Borges, cuyo «Fragmentos de un Evangelio apócrifo» abre la entrada como epígrafe. Borges da gracias por una lista heterogénea y erudita: Durero, el álgebra, el olvido. Este texto toma la misma estructura de acción de gracias y la vuelve íntima y doméstica: ser y estar, el alba, el café, la respiración.
Ese cambio de escala es la clave de lectura. Si en Borges la gratitud es casi intelectual, aquí se vuelve corporal y matutina: «disipar la / bruma del alba / con un buen café» convierte un gesto cotidiano en ritual, y el aroma se transforma en el lugar donde se eleva «la plegaria». Lo sagrado no está en el templo, sino en la cocina al amanecer.
Los cortes de verso son abruptos y a veces separan el artículo del sustantivo («por disipar la / bruma»). El efecto es de respiración entrecortada, como de alguien que despierta. El final, «la dicha de un día más…», deja los puntos suspensivos abiertos: la gratitud no se cierra porque se renueva cada mañana.