Sin Instructivo, leer antes de usarse
Yo ya no pregunto cómo debo de querer para que me quieran,
cómo debo de amar para que me amen.
Si hay que andar preguntando
o navegar en la zozobra de andar adivinando,
simplemente ahí no es.
Yo ya no pregunto cómo amar para ser amado,
ni cómo debo querer para que me quieran.
Si hay que descifrar el sentimiento,
entonces, simplemente, ahí no es.
Tampoco doy instructivo de cómo amarme,
o un manual de cómo quererme.
He recorrido la vida y ahora solo soy.
Y si te es suficiente para quedarte...
bienvenida.
Sobre este poema
El título juega con el lenguaje de los manuales de uso («leer antes de usarse») para hablar de lo que no puede reducirse a instrucciones: el amor. Esa ironía marca el tono de todo el poema, que es una declaración de principios afectivos más que una confesión.
La estructura se apoya en repeticiones con ligeras variaciones: «cómo debo de querer para que me quieran» regresa después como «cómo amar para ser amado». La insistencia muestra que la idea costó llegar: el hablante ya no negocia el afecto ni lo descifra. El estribillo «simplemente ahí no es» funciona como límite, casi como una frase de sabiduría popular, y le da al texto un ritmo oral.
El verso más fuerte es «He recorrido la vida y ahora solo soy». Frente al hacer constante de quien se esfuerza por ser querido, el hablante elige el puro ser. El cierre, «bienvenida», es una invitación sin condiciones, pero también sin súplicas. El poema plantea así una ética del amor adulto: no ofrecer manuales ni pedirlos, y quedarse solo donde no hace falta adivinar.